Érase una vez…La Fábula de la Estrella y la Luciérnaga

 

 

Fábula estrella y luciernagaBuenos días a todos!!!

Esta semana queríamos compartir con vosotros este precioso cuento popular de Tailandia.

Esperamos que os guste tanto como a nosotros.

Y comienza así..

“En un bosque de la exótica Tailandia vivía una numerosa familia de luciérnagas. Su casa era el tronco de un enorme árbol lampati, el más viejo de todo el país.

Por la noche las luciérnagas salían del árbol para iluminar la noche con su tenue luz, parecían pequeñas estrellas danzantes. Jugaban entre ellas y creaban figuras en el aire, los pocos que podían ver ese espectáculo por algún casual quedaban anonadados ante tal despliegue de belleza y luces.

Pero no todas las luciérnagas estaban contentas, una de ellas, la más pequeña, se negaba a salir del lampati para volar. Se quería quedar en casa día tras día y pese a que toda su familia la intentaba convencer, ella no quería le dijesen lo que dijesen.

 Toda su familia la miraba preocupada, sobre todo sus padres:

- ¿Por qué nuestra hija no vuela con nosotros? Me gustaría que volara con nosotros y no se quedara en casa – decía su madre.

- Tranquila, mujer. Verás como dentro de poco se le pasa y volará con nosotros – la calmaba su padre.

Pero pasaron los días y la pequeña luciérnaga seguía sin querer salir del árbol lampati. Una noche, con todas las luciérnagas poblando el cielo nocturno del bosque, su abuela se quedó en el árbol para razonar con ella. Con su delicada voz le dijo a su nieta:

- ¿Qué te pasa, mi niña? Nos tienes preocupados a todos, ¿Por qué no sales con nosotros por la noche a divertirte volando?

- No me gusta volar – respondió tajante la pequeña

- Somos luciérnagas, es lo que hacemos mejor. ¿No quieres volar mostrando tu luz e iluminando la noche? – le insistió la abuela.

- La verdad es que… Lo que me pasa es que… – comenzó a explicar la pequeña – Tengo vergüenza. No tiene sentido que ilumine nada si la luna ya lo hace. No me podré comparar nunca a ella, soy una chispa diminuta a su lado.

Su abuela la miraba con ojos enternecidos escuchándola atentamente, cuando su nieta hubo acabado la consoló con una sonrisa que la tranquilizo:

- Niña mía, si salieras con nosotros verías algo que te sorprendería. Hay cosas de la luna que aún no sabes…

- ¿Qué es lo que no sé de la luna que todos sabéis? – preguntó la luciérnaga pequeña con curiosidad.

- Pues que la luna no siempre brilla de la misma forma. Depende de la noche brilla entera o la mitad. Incluso hay días que solo brilla una pequeña parte o se esconde y nos deja todo el trabajo a nosotras las luciérnagas.

- ¿De veras? ¿Hay días que no sale? – preguntó la pequeña con la boca abierta por la sorpresa.

- Te lo prometo querida nieta – le siguió explicando -. La luna cambia con frecuencia.

- ¡Te lo prometo querida nieta! —continuó explicando la abuela—. La luna cambia constantemente. Hay veces que crece y otras que se hace pequeña. Hay noches en que es enorme, de color rojo, y otros días en que se hace invisible y desaparece entre las sombras o detrás de las nubes. En cambio, tú, pequeña luciérnaga, siempre brillarás con la misma fuerza y siempre lo harás con tu propia luz.

Y esa misma noche, la pequeña luciérnaga salió convencida del lampati con toda su familia a iluminar la noche mientras miraba la luna con una sonrisa de oreja a oreja.”

Cada uno de nosotros poseemos una luz maravillosa, capaz de brillar hasta en los días más grises…

Iluminar cada día con una sonrisa, con un pequeño gesto de gratitud es mostrar al mundo esa luz que poseemos en nuestro interior…

Un millón de besos!!!

 

6 pensamientos en “Érase una vez…La Fábula de la Estrella y la Luciérnaga

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